Página Solidaria / 26 Abril 2016

Necesitan voluntarios para ayudar a los que pasan frío

Cuando bajan las temperaturas se necesitan más manos para ayudar, porque el frío no da tregua y menos a los que viven en la calle. Por esto Rosario Solidaria, el refugio Sol de Noche, el Movimiento de Acción Solidaria (MAS) y el grupo Callejeros de la fe entre otros reforzarán sus acciones.

El refugio Sol de Noche ya tiene 42 personas durmiendo allí y aún no llegaron las temperaturas más frías. En este marco necesitan con urgencia más voluntarios, más manos que se sumen para ayudar.
La tarea consiste en cubrir un turno por semana o cada 15 días.
“El primer turno es de 19.30 a 23 y el segundo de 23 a 7. Todos los días incluidos sábados y domingos”, explicó Marcelo Giménez vice presidente de la ONG.
La tarea del voluntario consiste en servir una merienda de mate cocido con algo para comer cuando llega la gente y entregar a cada uno una toalla para bañarse.
A las 22 se les prepara la cena y hay que lavar algunos platos, pero es lo de menos porque la mayoría de los que van al refugio se ocupa de lavar todo lo que utiliza, limpiar las duchas y dejar todo en orden.
Giménez aclaró que los voluntarios no pertenecen a ninguna bandera política, ni religiosa. Pueden ser mayores de 18 años y los hay hasta de 60. “Hay de todo: taxistas pintores, estudiantes, comerciantes, todos los que quieran ayudar”.
Además de los voluntarios en el refugio se necesitan algunos alimentos como polenta, arroz y elementos de higiene como perfumina y bolsas de residuos grandes, de consorcio, talco para pies, maquinita de afeitar, desodorantes y toallas.
Desde la entidad solicitaron que no se les acerque ropa. “Ya tenemos suficiente porque la gente ha sido muy generosa”, recalcó Giménez.
Las donaciones se pueden alcanzar a Necochea 2315, de lunes a viernes, de 10 a 12 y de 17 a 20. Para más información llamar al 152-827133.

Tejer cuadrados de lana

Otra forma de ayudar es tejer cuadraditos de lana para hacer mantas. Esta campaña la lanzó Rosario Solidaria que junta cuadrados de 20 por 20 centímetros. Con estos se armarán frazadas para personas en situación de calle. Quienes quieran colaborar podrán llevar los cuadrados tejidos u ovillos de lana a:
• Rioja 1424, lunes a viernes de 10 A 13.30, y 16 a 19.30.
• Córdoba 1773. Lunes a viernes de 10 a 20.
• Avenida Perón 7812. Martes a domingo de 9.30 a 13.30 y de 17 a 21.
• San José 1795, Funes. Lunes a viernes de 10 a 13 y de 16 a 20. Más información: rosssolidaria@gmail.com. ar.

Recorridas y asistencia

A su vez, hay distintas agrupaciones como el Movimiento de Acción Solidaria, los Callejeros de la fe, que dependen del Hogar Padre Misericordioso, el Movimiento Solidario Rosario, Fundación Sí y Rosario Ciudad Unida que salen a hacer recorridas por las noches y a llevar el alimento a quienes duermen a la intemperie.
Cada grupo lo hace en distintos días y se puede ayudar tanto participando de la recorrida como también colaborando preparando la comida.
En todos estas recorridas, los distintos grupos buscan no sólo dar un alimento fungible sino también un poco de compañía y consuelo. También hay grupos que están facilitando la tramitación de DNI y el armado de currículums, para que puedan conseguir un empleo.
Todas estas maneras de colaborar son una manera de hacer que, quienes no tienen un techo, puedan recibir lo mínimo indispensable. Y si bien no se trata de una solución de carácter permanente, sí es una ayuda indispensable que permite a estas personas sobrevivir.


Página Solidaria / 19 Abril 2016

Se necesitan más donaciones para llevar a los evacuados

“Esta la colecta más baja que tuvimos”, se lamentó Daniela Famea, voluntaria de Rosario Solidaria y encargada de la recolección de alimentos y elementos de higiene para llevar a los damnificados por las inundaciones en la provincia.

Según los datos de Defensa Civil hay 1.500 personas evacuadas y en una situación bastante difícil.
El titular de esta repartición, Marcos Escajadillo, explicó que “la mayoría de los evacuados está en esta situación desde diciembre, cuando comenzaron las fuertes lluvias y no pudieron volver a sus casas, en su mayoría porque han perdido todo”.
Por este motivo, Rosario Solidaria además de otras organizaciones como Cáritas y la Cruz Roja, lanzaron campañas para ayudarlos.
En concreto, Rosario Solidaria hasta hoy junta alimentos no perecederos, artículos de limpieza, elementos de aseo personal, pañales para adultos y niños, colchones, mantas y toallones,
Todo esto será llevado por los mismos voluntarios de Rosario Solidaria hasta los centros de evacuados del norte de la provincia.

Otras campañas. Daniela está sorprendida de lo poco que se juntó en esta campaña. En diciembre, la organización realizó una colecta similar y se lograron llenar cinco camiones, en cambio, este mes con lo que se recolectó apenas si se llenará uno.
“La gente es muy solidaria, pero no sé qué pasó esta vez. Tal vez falte conocimiento de lo que está pasando en el norte de la provincia y de situación tan precaria que está viviendo tanta gente”, reflexionó.
La voluntaria indicó que hoy todavía hay tiempo de llevar donaciones y remarcó que lo que más se necesita es agua y elementos para el aseo personal.
Destacó que “hay poca gente que lleva botellas de agua, y esto es indispensable porque en la mayoría de las localidades inundadas no pueden potabilizar el agua y no hay qué beber”.
Quienes quieran acercar donaciones podrán hacerlo a Balcarce 840, hoy hasta las 18.

La situación en el norte
En el norte provincial, más concretamente en todo el cordón de la ruta 1, que abarca Garay, San Javier, San Justo, Vera, 9 de Julio, y el departamento Santa Fe capital hay 1.500 evacuados y auto evacuados que llevan cuatro meses en esta situación.
Desde diciembre que el río Paraná no descendió a su altura normal , y todavía se encuentra más de un metro por arriba de la altura normal.
“La crecida del Paraná hace que muchas personas que viven de la pesca o de actividades económicas cuentapropistas se hayan quedado sin trabajo, sin casa, sin nada” describió Escajadillo quien trabaja coordinadamente junto con Cáritas, la Cruz Roja Argentina y el Ejército, además de organizaciones de voluntarios.

Traslado de donaciones

Defensa Civil está trasladando los donativos que van llegando hasta los lugares que también han quedado aislados por la inundación.
“Tenemos que entrar con camiones unimog a las distintas localidades porque aunque ellos no estén inundados, no pueden entrar ni salir del pueblo y tampoco pueden llegar allí los proveedores. Por eso estamos llevando todo, desde alimentos hasta garrafas de gas”, señaló el funcionario.
“Esta situación no se va a resolver tan rápido. Al menos tendrán que pasar uno o dos meses porque por más que pare de llover la gente se ha quedado sin trabajo y sin producción...”, agregó, ya que el 60 por ciento de la provincia está afectado por el agua.
Mientras tanto, instituciones como el Círculo de Prestaciones Farmacéuticas y el colegio Maristas, entre otras entidades, colaboran para seguir reuniendo donaciones que tanta falta hacen a los evacuados.


Página Solidaria / 12 Abril 2016

Luchan por la legalización del trasplante cruzado

La Fundación Reno Trasplante (Furetra) trabaja desde 2008 en Rosario para dar calidad de vida a las personas que _ por una insuficiencia renal u otra enfermedad_ dependen de la diálisis para vivir. Ahora luchan para que salga una ley que permita el trasplante cruzado en el país.
El trasplante del periodista Jorge Lanata puso sobre el tapete una práctica que ya se realiza en el mundo pero no es tan fácil en Argentina. 
Se trata del trasplante con donante vivo cruzado. Hasta hoy la ley argentina permite que una persona viva puede donar su riñón a un familiar hasta el cuarto grado de parentesco. 
El trasplante cruzado se podría dar si hay dos personas que necesitan un riñón pero no tienen ningún familiar compatible. Si aparece un tercero compatible pueden “cruzarse” y que el órgano vaya al paciente que lo necesite y el familiar de este enfermo lo donaría al pariente del primero.
En el caso de Jorge Lanata, él recibió un riñón de una donante llamada Nora, y a su vez la esposa del periodista, Sara Stewart Brown, donó uno de sus riñones a Ignacio, el hijo de la mujer. Para esto fue necesario contar con la autorización de la Justicia. Es la única forma de hacerlo en Argentina. La Fundación Reno Trasplante lucha por una ley que permita agilizar este proceso.
“Existe el miedo de que haya un comercio de órganos, pero cuando es un trasplante cruzado es un riñón por otro riñón, es una gran acción altruista que uno puede hacer por un familiar”, explicó Nélida Pedonesi, presidenta de Furetra.
Nélida conoce al dedillo el tema porque tuvo un hijo que necesitaba un riñón y cuando se hizo los estudios comprobó que ella no era compatible. Lo mismo sucedió con el resto de sus familiares, y ninguno pudo donarle el órgano. En esos casos sólo queda la lista de espera de un órgano cadavérico.
“Cuando se hace un trasplante de donante vivo la evolución y la recuperación del paciente es mucho más rápida y mejor”, sostuvo Graciela Ocampo, también de Furetra. De allí la urgencia por dar a conocer qué es el trasplante cruzado, y la necesidad de que se reglamente.
 
Ayuda a los pacientes
Entre otras actividades Furetra lucha por fomentar la donación de órganos y tanto Graciela como Nélida aseguraron que todavía hay mucho miedo en la gente. “Creen que les van a sacar los órganos cuando estén vivos y por eso se niegan”, explicaron y señalaron la necesidad de que se hagan más campañas de concientización. “Recién se ablacionan los órganos cuando hay muerte cerebral y el corazón deja de latir. Nunca antes”, destacaron.
Asimismo, desde la fundación buscan ayudar a los pacientes que sufren alguna dificultad a la hora de hacerse la diálisis. “Lo único que nos importa es el enfermo y que se realicen los tratamientos en tiempo y forma”.
Y otra de las grandes batallas es la prevención. “Se podría prevenir la enfermedad renal si los médicos hicieran un análisis de creatinina y de uremia, porque si da bien no hay problema, pero en cuanto haya una pequeña modificación hay que ir al nefrólogo y se podría prevenir una enfermedad que termine en la diálisis. Eso es prevención”, explicaron. “Lamentablemente esto lo sabe poca gente”, se lamentaron.
 
Cómo nació
Furetra nació en la casa de Nélida quien al tener a un hijo en diálisis se interiorizó en el tema y convocó a familiares de dializados. “Los pacientes suelen encerrarse en sí mismos porque es muy difícil lo que pasan y los familiares no sabemos qué hacer. Allí surgió la necesidad de hacer charlas para saber acompañarlos en el proceso y en la espera del trasplante, algo que a veces nunca llega”, concluyó.
 
 
Para contactarse con Furetra, llamar a los teléfonos 153-731802 y 153-057673. Web: www.furetra.com.ar.

Página Solidaria / 5 Abril 2016

Una vida dedicada a dar su cariño a los niños internados

Cuando Concepción Moranta quedó viuda decidió que algo tenía que hacer. Se sentía con muchas fuerzas. Tenía poco más de 60 años y estaba llena de vida. Se decidió a formar parte del voluntariado del Hospital de Niños Víctor J. Vilela y desde entonces no lo dejó. Hace pocos días cumplió los 94. Eso no le impide todos los días hacer su recorrida por la sala de hematología y visitar a sus niños cada mañana.

Concepción o “Conce” como la conocen todos en el Vilela, no perdió su acento español, a pesar de que llegó a la Argentina muy joven. Estaba recién casada cuando en su país asolaba el hambre y la escasez, allá por 1949, en plena posguerra.
Es una mujer agradecida por naturaleza y alegre, positiva. Reconoce que Argentina le dio mucho. Apenas llegaron a vivir a Rosario su marido consiguió trabajo como electricista y plomero mientras ella se hizo cargo de la casa. Siempre fue quien se ocupó del trabajo doméstico.
Cuando había cumplido poco más de 60 años quedó viuda. “Me dejó muy joven”, rememora hoy Conce en su casa, ubicada a unas 10 cuadras del hospital Vilela, su segundo hogar.
Al encontrarse sola y con sus dos hijos grandes, decidió ser voluntaria del Vilela. “Si uno está bien, el tiempo hay que tenerlo ocupado”, manifiesta y se ríe porque confiesa que no sabe qué es estar quieta.
Sucedió que un día, mientras limpiaba su casa, con la radio prendida, escuchó que en el hospital del niños necesitaban voluntarias. Lo tomó como un mensaje personal y allí se dirigió.
Pero, cuando llegó al hospital, la persona que la atendió le dijo que ya era demasiado “grande” para ser voluntaria. Conce no se amilanó, y pidió que la probaran. Desde ese día no se fue más.
Conce es la que va todos los días, siempre que puede lo hace caminando, al Vilela. Saluda a todos porque después de tantos años los conoce con nombre y apellido y se dirige solícita al servicio de Hematología, a donde están los niños con cáncer.
“Hago lo que se necesite, por ejemplo suelo llegar cuando los chicos ya desayunaron entonces ayudo a lavar los cacharros y las cositas que usaron”, relata y luego empieza su recorrido, cama por cama para visitar a los internados.

Penas y muchas alegrías. Luego de tantos años de voluntariado Conce suele encontrarse en los pasillos con chicos y chicas que ya son grandes. Más de una vez recibe un emocionante abrazo. Es de algún chico, ya hombre, que ella conoció cuando tenía pocos años y comenzó con la enfermedad y ahora tal vez ya tiene 20. Cuando ven que ella sigue allí, no hay quien no se emocione.
Hace pocos días asistió a una fiesta de 15. Era de una nena que estuvo internada de chiquita en el hospital y Conce la acompañó mucho, a ella y a su mamá.
Se encariñaron tanto que la mamá y la quinceañera fueron hasta la casa de Conce para invitarla a la fiesta. “Fue maravilloso”, cuenta la mujer que no se perdió la oportunidad de disfrutar ese momento.
Pero no todas son rosas. “Allí se sufre mucho. Yo siempre trato de alentar a las mamás, y también veo muchos que “se van”. Es triste pero te conforta pensar que ya no sufren”, cuenta.
“Una vez una niñita le dijo a su mamá: No llores porque me voy a un lugar muy lindo. Esa frase me quedó grabada para siempre y te aseguro que los niños se mueren con una sonrisa, con mucha paz”, confiesa Conce y vuelve a sonreír: “son muchas más las cosas lindas que me pasan, como una mamá que me pidió aprender a tejer con ganchillo o crochet como dicen ustedes y ahora lo hace mejor que yo. Cada día vuelvo a ser voluntaria del Vilela como la primera vez y allí encuentro un cariño que no me merezco”, concluye la mujer inquieta y vivaz que tal vez sea la más querida en el lugar.