Página Solidaria / 19 Mayo 2015

Acompañamiento para sobrellevar problemas familiares

En Rosario, en lo que va del año ya murieron cuatro mujeres por problemas de violencia, y otras tantas en la provincia de Santa Fe, según datos oficiales. Y si bien es verdad que ahora hay más campañas de concientización y existe el teléfono verde para denunciar los maltratos, a partir de ahora comenzará a funcionar en Rosario una fundación acompañar y asesorar a la mujer o el hombre que son víctimas de maltrato. Se trata de la Fundación Lazos  que ya existe desde hace dos años en Buenos Aires.   

Creada por Pablo Vranich, Fundación Lazos brindará ayuda psicológica y asesoramiento jurídico para los integrantes de la familia que estén pasando un problema judicializado o no y que no sepan cómo hacer frente a una situación.
   

La psicóloga Paula Bona, de Fundación Lazos Rosario, comentó: “Frente a una situación de abuso, o de violencia muchos no saben qué se debe hacer, y sobre todo, cómo seguir después de la denuncia”. Allí es donde entran en juego los profesionales y voluntarios de  esta fundación que busca resolver y agilizar problemas que surgen en el entorno familiar. Abordarán temas como bullying, minoridad, impedimento de contacto y alimentos debidos, entre otros.
   

“Nuestra misión es acompañar a las personas con informes técnicos y a las víctimas a resolver su causa”, señaló Vranich.
   

Asimismo, también trabajarán para prevenir situaciones, a través de  charlas de bullying en los colegios y talleres de violencia como los que ya funcionan, desde 2013, en los partidos de Avellaneda, Quilmes y San Martín, de Buenos Aires.
   

“Trabajamos en forma interdisciplinaria, como lo hace el equipo técnico de un tribunal de familia, pero no suplimos aquellos profesionales”, aclaró Vranich. “Lo que intentamos es dar de nuestro tiempo, a través del asesoramiento para informar a la gente si existen soluciones más rápidas o caminos alternativos antes de llegar a lo judicial, y en el caso de que el problema esté ya judicializado, tratamos de acompañar y asesorar en lo que haga falta, sin intevenir en el proceso”, amplió el abogado especialista en familia.
    Actualmente la Fundación Lazos en Rosario todavía no cuenta con una sede propia para trabajar,  por eso solicitan que quien tenga un inmueble para prestar sería de suma utilidad. Mientras tanto, están atendiendo distintos casos y lo hacen donde y como pueden.

Voluntarios. “Las personas que trabajan en Fundación Lazos lo hacen en forma voluntaria. Aunque los psicólogos cobran un bono mínimo”, explicaron.
   

En este momento, la Fundación necesita profesionales locales que  estén interesados en brindar asistencia, contención, escucha y acompañamiento a quienes atraviesan una difícil situación familiar.

Contacto. Los interesados en recabar más información pueden hacerlo a través del mail: fundacionlazos@live.com.ar, o a través del facebook: Fundación Lazos


Se realizó el Tejetón Solidario

Bajo el lema "Tu cuadradito abriga", el sábado pasado, en el centro municipal de distrito Centro, más de 50 personas se reunieron a tejer convocadas por Rosario Solidaria. El objetivo de la jornada fue confeccionar cuadrados de lana de 20 centímetros por 20, que luego se unirán para armar frazadas. Esta se destinarán a los refugios donde duermen personas en situación de calle. También hubo quienes se acercaron a colaborar con lana, otros llevaron cuadrados ya tejidos, y hasta mantas terminadas.

En la oportunidad Rosario Solidaria anunció que el martes próximo comienzan los Desayunos Solidarios. Según informaron este año repartirán esta colación a personas que duermen en la calle en las zonas del centro, Pellegrini, Facultad de Medicina, Hospital Centenario y el bajo.
Los recorridos se realizarán de lunes a viernes de 7 a 8.45.

En los desayunos se entregarán mantas y se compartirá una infusión caliente con colaciones.

Cabe aclarar que esto se puede llevar a cabo gracias no sólo a los 80 voluntarios que se sumaron, sino también a la donación de muchas panaderías, fábricas de galletitas y al Banco de Alimentos de Rosario. Los que quieran participar pueden escribir a rossolidaria@gmail.com o en facebook Rosario Solidaria.

Página Solidaria / 12 Mayo 2015

Cuando el deporte abre insospechados horizontes

Andy Pereyra es uno de tantos chicos que querían dejar la escuela, deambulaba por el barrio y tenía fácil acceso a la droga y al robo, como el mismo lo explica. Pero, pudo más su pasión por el fútbol. Comenzó a entrenar con la fundación El Desafío hace 3 años y ahora es el encargado de entrenar a los más chicos. Está empeñado en terminar la secundaria porque quiere ser profesor de educación física. Está orgulloso y su anhelo es seguir creciendo. Esta historia muestra cómo el deporte puede cambiar la vida de las personas para siempre.
     “No quería seguir con la escuela, quería trabajar”, cuenta Andy. Pero justo en ese momento un amigo lo invitó a participar del  taller de fútbol que organiza la fundación El Desafío. “Yo donde hay fútbol me meto, es mi gran pasión”, confiesa el chico de 19 años que vive en zona sur.
     Así empezó su camino en esta fundación. Luego de fútbol participó del taller de electricidad y ahora trabaja haciendo arreglos eléctricos allí donde lo llaman.
     El año pasado cumplió los 18 y ya no podía asistir a los talleres porque eran para menores. Entonces le ofrecieron que ayudara como voluntario en la escuelita de fútbol, propuesta que aceptó encantado.
     Poco tiempo después se redobló la apuesta y le ofrecieron ser el entrenador de los más chicos. “Yo no lo podía creer. Todavía me cuesta creer que es a mí a quien los chicos llaman profe en los entrenamientos”, cuenta feliz.
     Ahora Andy estudia las tácticas y ejercicios para el entrenamiento. Dice que sus entrenadores preferidos son Marcelo Bielsa y el Tata (Gerardo) Martino. Busca en Youtube los videos y saca ideas para sus alumnitos, que ya participan de una liga de fútbol.
     “Acá (por El Desafío) me ayudaron mucho, confían en mí, me dieron una oportunidad”, remarcó el chico. De hecho, es un futuro líder de la entidad y el fin de semana pasado participó del congreso “Generación cambio” organizado por Ashoka junto a 200 chicos de todo el país.
     
El estudio. “Desde que empecé a venir a fútbol a El Desafío me insistieron en que no deje el colegio y por eso retomé en una Escuelas de Educación Media para Adultos (Eempa).
    “Ahora soy yo quien le dice a los chicos que no abandonen el estudio, aunque les parezca aburrido. A mí me cambió mucho. Entendí que terminar la escuela te abre otras puertas”, confiesa el joven.
     “Yo siempre pensé que si terminabas la escuela ibas a tener el mismo trabajo que quien no estudió, pero ahora puedo ver que no es así”, dice. De hecho, Andy pensó siempre que iba a ser albañil como todos en su familia. Pero ahora cambió de idea. “Si termino la escuela voy a poder estudiar para ser profesor de educación física y trabajar de lo que más me apasiona: el fútbol”, reconoce.
     No fue fácil plantarse frente a 16 chicos en una práctica de fútbol. “Al principio estaba muy nervioso, pero en la fundación me ayudaron mucho. Me enseñaron qué tenía que decir, hasta como pararme frente a los chicos y como alentarlos”, explica Andy.
     “Ahora sé cómo hablarles, cómo motivarlos para sacar lo mejor de sí. Los busco para hablar con cada uno y alentarlos sobre todo para que no abandonen la escuela”, cuenta el joven entrenador.
     La prueba más difícil fue con sus amigos. “¿Vos entrenador?” le preguntaban, hasta que un día lo desafiaron y le pidieron que los entrenara a ellos. Andy no se achicó y se paró como director técnico frente a sus amigos. “Cuando terminamos me dieron la mano y me felicitaron. Fue un orgullo muy grande para mí que me reconocieran mis propios amigos”, comenta.
    Andy tiene proyectos. Por lo pronto está ahorrando todo lo que puede porque pronto será papá por primera vez. Está centrado en el estudio y en sus alumnos para darles también una oportunidad.


Página Solidaria / 5 Mayo 2015

La casa donde cuidan a los discapacitados como una familia


El 30 de abril de 1975, se inauguró en Capitán Bermúdez el Hogar San Roque, una casa de fin de semana que se donó con cinco camas, algunas sillas, una cocina y  una heladera. Pocas comodidades pero mucho amor fueron suficientes para iniciar una gran obra. Sus fundadoras hace 40 años dedican sus vidas en forma ininterrumpida al servicio de quienes más necesiten ayuda.
    
El Hogar brinda atención integral, gratuita y permanente a niños y jóvenes con discapacidad _física o mental_, sin familiares responsables. Actualmente alberga a 50 personas, entre ellos al canta autor Pancho Chévez, que a fines de mes estará de gira junto con León Gieco, su “hermano del alma” y padrino del Hogar.
    
Los residentes del Hogar reciben atención integral y permanente, vivienda, alimentación, vestimenta, escolaridad, sociabilización y recreación de manera totalmente gratuita.
    
Un equipo de profesionales formado por médicos, neurólogos, kinesiólogos, musicoterapeutas, fonoaudiólogos, entre otros se ocupan de la rehabilitación de niños y adultos.
    
Asimismo, el Hogar cuenta con  talleres también a personas carenciadas de la zona.
     
El corazón del Hogar. Beatríz Boquete y Gladis Casagrande son las dos mujeres que consagraron su vida al Hogar. Ellas son el motor y sobre todo el corazón.
    
“El Hogar funciona como una familia, explica Gladis, y llegamos a cada uno, sobre todo dándoles afecto que es lo que más necesitan. Además tienen la rehabilitación, talleres y participan de las actividades del cuidado de la casa como por ejemplo barrer el jardín o guardar la ropa. Nuestro objetivo es que de verdad esto sea su Hogar”, cuenta esta mujer que  desde hace 37 años dedicó su vida por entero a los discapacitados.
     
Los voluntarios también tienen un rol fundamental. “Acá hay de todo para hacer, desde dar de comer a alguien, compartir unos mates, jugar con los chicos o cantar juntos. Siempre son bienvenidas las personas que vienen a pasar un rato con ellos”, comenta Gladis que para los habitantes del Hogar es la “tía” de todos, y así la llaman.
    
“Muchas veces vienen chicos de algún grupo parroquial a tocarles la guitarra, o gente que ayuda a cortar el pasto, o en el momento de la comida. Ellos nos dicen que hacen poco, pero no se dan cuenta del bien que hacen a estos chicos, les cambian el día”, continúa la mujer.

Sostenimiento. La dificultad más importante es mantener este Hogar que es gratuito. “Algunos de los chicos tiene el certificado de discapacidad y también recibimos por algunos un subsidio provincial. Contamos con un programa nacional que ayuda en algunas necesidades, pero como somos una familia grande, siempre faltan cosas”, confiesa Gladis.
     
Y en ese pedido, la mujer recalca que lo que más necesitan son productos de limpieza, tanto para el Hogar como por ejemplo jabón en polvo para la ropa. Lo mismo sucede con los artículos para el aseo personal.
     
Actualmente  cuentan con la posibilidad de recibir donaciones online, que se puede hacer por medio de MercadoPago, con tarjeta de crédito, Pagofácil o Rapipago. Para colaborar con la Fundación hay que ingresar a la página web (http://www.hogarsanroque.org.ar/), ir a la sección  “Campañas” y seleccionar “Donación Online”.  
     
Asimismo, Gladis recalca la necesidad de contar con voluntarios. “Sé que es una vocación la entrega completa a estas personas, pero también compruebo que la gente que viene a ayudar, aunque sea un día a la semana, hace mucho bien a todos”, señala, y alienta a que todas las personas que quieran ir a conocer el lugar, lo hagan. “Siempre hay algo para hacer acá”, concluye con una sonrisa.
     
El Hogar se encuentra ubicado en Los Inmigrantes 374, teléfonos 4912008 y 4910816.

Un músico con grandes alas
Pancho Chévez nació sin brazos y sin piernas. A los pocos días de nacido lo dejaron en el Hogar San Roque, de Capitán Bermúdez. Hoy tiene 36 años, toca la armónica y canta con varias bandas. Ahora está planeando una nueva gira que realizará a fin de mes, acompañado por León Gieco, su “hermano del alma” y padrino del Hogar San Roque. El muchacho que formó parte del documental “Mundo Alas” contó que dedica gran parte del tiempo a sesiones de fonoaudiología para mejorar su voz. Además está preparando su tercer disco con reconocidas bandas musicales.


Página Solidaria / 28 Abril 2015

Brindan cursos de capacitación para jóvenes con salida laboral

El dolor puede cegar, puede enfurecer, pero también puede abrir puertas y dar alas. Eso fue lo que le pasó a Jorge Guadagnoli cuando tuvo que enterrar a su hijo Eugenio, de 19 años, a quien mataron en una gresca callejera en San Juan y Entre Ríos, en diciembre de 2013. Quiso que a su hijo se lo recordara con amor y como una forma de ayudar. Así nació “Misión Eugenio”.
     Junto con Alejandra Stolle, pareja de Jorge, lanzaron el año pasado un curso de auxiliar en maestra jardinera y otro de construcción. “Nosotros ponemos la capacitación, gestionamos los materiales y la institución donde se va a trabaja brinda la necesidad y los alumnos”, explica Jorge.
     Actualmente están trabajando en la escuela Nuestra Señora de Itatí, en el corazón de barrio Las Flores. Este año ya arrancó el curso de auxiliar en maestra jardinera, a cargo de Alejandra, y en breve comenzará el de construcción y albañilería que dará Jorge.
     “Los chicos van a aprender y a la vez vamos a terminar un salón que le hace falta a la escuela”, explica el papá de Eugenio.

Con salida laboral. El curso de auxiliar en maestra jardinera tiene una interesante salida laboral. Las egresadas pueden trabajar no sólo en jardines de infantes, sino que también se pueden desempeñar como expertas niñeras y en peloteros.
     Actualmente se inscribieron 28 y cursan, en forma gratuita, los viernes en la escuela de barrio Las Flores.
     Julieta, Magalí y Valeria son tres de las ocho voluntarias que egresaron del curso el año pasado y este se ocupan de atender a las nuevas alumnas.
     “A mí me sirvió para saber qué estudiar, porque no tenía ni idea qué hacer cuando terminé la escuela”, cuenta Julieta que hizo el curso el año pasado y ahora empezará a estudiar psicomotricidad.
     En cambio, a Valeria el curso le sirvió para definirse y empezó este año la carrera de maestra jardinera. “Tenemos que valorar esta capacitación y no faltar”,decía esta voluntaria a las nuevas alumnas.
     “Nuestra idea no es el asistencialismo, explica Alejandra, sino que ellas también puedan dar de lo que aprenden y lograr que tengan una herramienta, que en este caso les puede ayudar con sus hermanitos y con sus hijos, o también para trabajar”-
     Por otra parte, Misión Eugenio ya planea armar una bolsa de trabajo y poder recomendar a las personas que capacitaron.
     “Nosotros los conocemos y sabemos que los chicos que aprenden en nuestros cursos tienen valores, aprenden el respeto, a trabajar bien y sobre todo a valorar lo que se les da”, cuenta Jorge. Lo mismo manifiesta Alejandra de sus alumnas.
     A su vez, ya se está trabajando para que el Ministerio de Educación reconozca los cursos y se pueda otorgar un título oficial a los alumnos.

Aporte a la escuela. Gastón Zencic, director de la escuela Nuestra Señora de Itatí, opina que el proyecto de Misión Eugenio es justamente lo que la institución necesita.
    “Cuando los chicos terminan la escuela les es muy difícil organizar su tiempo y su actividad. Muchas veces pasan por acá para saludar y nos dicen que no tiene qué hacer. La posibilidad de brindar estos cursos nos da la oportunidad de ofrecerles tanto a alumnos de los últimos años de la secundaria como a los egresados una herramienta para la vida”, explica.
     La institución invita a los alumnos a participar de los cursos de Misión Eugenio, aclarándoles que son gratuitos y no obligatorios.
    “Ahora les propusimos a los de tercero, cuarto y quinto año si querían anotarse en albañilería y ya tenemos 11”, contó el director.
     En tanto Jorge y Alejandra ya ven los frutos de esta obra que nació de un dolor tremendo, pero que supo encontrar una vía de superación que beneficiará a muchos.