19.12.2011

Las adolescentes que en sus vacaciones les dan una gran alegría a los chicos de Cabín 9

Armaron una colonia y dedicaronlargas horas a lograr que los niños pudieran divertirse

Un grupo de chicas de entre 12 y 15 años del colegio Mirasoles participó del programa “Un verano distinto”, que consistió en dar de su tiempo de vacaciones y organizar una colonia para los chicos que viven en los barrios San Cayetano y Cabín 9. “Realmente pensar en los demás te hace feliz”, reconocieron cuando el viernes pasado terminaron la actividad.
El proyecto de hacer algo diferente en las vacaciones nació como una propuesta del colegio y las alumnas que quisieron se sumaron. Así, por propia iniciativa, más de 30 alumnas trabajaron tres meses antes preparando los materiales y la semana pasada estuvieron todos los días con 40 chicos del jardín de infantes Surcos, ubicado enCabín 9. El objetivo era brindarles una alternativa a los niños una vez terminadas las clases. Junto con esto hubo talleres para las mamás, un festival y hasta un pesebre viviente.
“Estos días fueron especiales.Qué bueno es olvidarse de uno para pensar en las necesidades de los demás. No me cambio por nadie, quisiera quedarme más días haciendo esta actividad”, expresó Mercedes el viernes pasado cuando ya se iban de Cabín. Todas tenían gran expectativa,pero nunca pensaron que les iba a gustar tanto pasar estas jornadas divirtiendo a los chicos de familias carenciadas que asisten al jardínde infantes Surcos.
Actividades. A lo largo de la semana las adolescentes realizaron talleres de arte, juegos y a través de obras de teatro les enseñaron a los chicos a lavarselos dientes, pedir por favor y dar las gracias. No faltaron los ratos de deporte ni la pileta Pelopincho, que fue donde más se divirtieron los chicos. De hecho, el primer día, uno de los niños le contó feliz a su
abuela: “Abu, no sabés lo que hice hoy; me tiré a la pile”.
A su vez, las alumnas más grandes se ocuparon de cocinar y los chicos recibieron el desayuno y el almuerzo.
Para las mamás. El jueves, las madres del jardín participaron de un taller de arreglos navideños que se organizó especialmente para ellas. “El objetivo era que en todas las familias recibieran un mensaje sobre la Navidad”, explicó otra alumna.
La colonia finalizó con un pesebre viviente, representado por los niños del jardín, que se engalanaron para la fiesta. Las familias del barrio no quisieron perderse la actuación de los niños y se acercaron para verlos. Mezcladas en el público, madres y alumnas, que durante una semana habían sido las “seños” de los chicos, no pudieron ocultar su emoción al verlos actuar. “Me sumé al proyecto pensando que éste sería un verano distinto para los chicos de
Cabín, pero en realidad lo fue para nosotras”, reconoció Pilar, quien tuvo a su cargo un grupito de niños. La despedida fue dura pero feliz. Las madres del barrio no paraban de agradecer a las adolescentes el que hayan cuidado con tanto cariño a sus hijos. Las chicas enmudecieron ante tanto reconocimiento y volvieron haciendo planes sobre qué podrían hacer el año próximo.
“Tenemos que quedarnos más días”, comentó una; “Le tengo que decir a mis compañeras que no se lo pierdan” dijo otra. Por su parte, Clara reconoció que el proyecto Un verano distinto le recordó “lo importante que es vivir sirviendo. Para mí el verano distinto comienza ahora, cuando vuelvo a mi casa. Porque en realidad el desafío es vivir la solidaridad y la generosidad siempre, cada día en el lugar donde esté”, concluyó la alumna de segundo año.